El colegio te llama constantemente. «No atiende en clase», «es muy impulsivo», «interrumpe todo el tiempo», «no termina nada de lo que empieza», «molesta a los compañeros», «se para del puesto cada 5 minutos».
Has intentado todo: premios por buen comportamiento, castigos por mal comportamiento, diálogos tranquilos sobre la importancia de portarse bien, límites más firmes, rutinas estructuradas, quitarle pantallas… nada funciona por más de dos días.
Te dijeron que tiene TDAH. Pero nadie te explicó con claridad si es déficit de atención puro, hiperactividad-impulsividad o combinado. Y lo peor: nadie te dio un plan concreto que funcione simultáneamente en casa Y en el colegio.